Jorge Márquez fue asaltado a punta de pistola, quien junto a su familia regresaban a su casa. El automóvil que conducía sufrió un desperfecto con una boca de inspección colacal, se detuvo y fue emboscado
Un hecho insólito y desesperante vivió el periodista Jorge Márquez durante la tarde del día miércoles, sobre lateral Juan José Paso Norte en Acceso Sur en Luján de Cuyo, cuando junto a su familia se dispuso a regresar a su hogar. Primero, tuvo la mala fortuna de no poder esquivar la boca de una cloaca dañada, por lo que el vehículo sufrió roturas de importancia y, mientras esperaban a la policía vial, debieron sobrellevar un desafortunado robo a punta de pistola.
Andrea Pellereti, esposa de Márquez: “Yo pensé que me quedaba sin hija y sin marido”
En diálogo exclusivo con Sitio Andino, habló Andrea Pellereti quien brindó los detalles iniciales del evento traumático, que comenzó cerca de las 20.00, un momento que debió ser familiar e incluso donde cumplía 35 años de aniversario de casados con el periodista mendocino: “Nosotros fuimos a buscar el auto. Habíamos ido con mi hija en el vehículo y cuando salimos de allí, mi marido iba adelante y nosotras atrás”.
Luego, decidieron irse por calle Terrada y agarraron la lateral Paso Norte, lugar donde comenzó la odisea de los tres integrantes por culpa de una boca de cloaca rota y mal señalizada que derivó en un accidente vial desafortunado. “Hay una boca de cloaca totalmente rota, o sea, está toda rota con unos adoquines de cemento. Al doblar, no tenés mucho espacio para maniobrar. La cosa es que Jorge se lo tragó todo eso. Se paró un poco más allá y rompió todo el frente del auto, y el radiador empezó a perder agua“.
Si bien solo su esposo sufrió un “latigazo”, estacionaron hacia un costado de la lateral y llamaron a la policía vial de Luján de Cuyo para denunciar el hecho. “Llamé y la chica que me atiende me dice que “ya iban a ir y que si hay algún lesionado”. Le digo “mira, mi marido ha tenido como un latigazo, pero no importa, vengan a ver” para dejar en constancia la denuncia y nos vamos porque es un lugar feo“.
Poco a poco se apagaba ante la noche, y por las advertencias de los vecinos por la peligrosidad de la zona, las horas de espera por un móvil fueron interminables y Andrea llamó por una cuarta y última vez: “En el cuarto llamado le dije, “mirá, el lugar es feo, los vecinos nos han dicho que roban“. Pero desde el otro lado les dijeron que tenía que esperar y que pronto llegaría alguien.
Pese a la insistencia y el temor de su marido Jorge, todos decidieron esperar hasta que ocurrió lo más desafortunado a las 20.40: “ Aparecen dos tipos así con gorra y la cara tapada. Y en eso me grita mi hija, yo logro irme al auto atrás (…) me encierro en el auto con mi hija y, mi marido, se queda adelante con el otro auto afuera y con el tipo lo encañonó en el pecho y le gatilló (dos o tres veces). Gracias a Dios, no salió“.
Ahí me decía Jorge que le gatillaba y le decía “dame todo lo que tenés”. Él decía, “llévate el auto, todo está en el auto. Mi celular es viejo, está todo en el auto, llévatelo”.
En medio del forcejeo y las amenazas de los malvivientes, en el segundo auto (Ford Ka) Andrea se refugiaba con su hija, pero el segundo ladrón ingresó por la ventanilla del acompañante y, con angustia, relató que a su hija “él le estaba apuntando en la nuca” e incluso también le había gatillado: “Mi hija le pegaba el chorro y la bocina. El tipo la seguía encañonando y le gatillaba en la nuca. Gritaba como una desaforada“.
Sin embargo, la pesadilla terminó cuando los vecinos de la zona fueron alertados por la cantidad de bocinazos que se escucharon y decidieron auxiliarlos. “Los vecinos nos dijeron “váyanse, váyanse, váyanse”(…). Ahí nos ayudó y venía pasando otro móvil, y le contamos la situación”.
Como si fuese algo insólito, Andrea afirmó que el mismo móvil tuvo que retirarse de inmediato, porque el mismo ladrón que había encañonado a su marido le robó el celular a una chica que bajaba del micro.
Tras el hecho, así se encuentran hoy
En el día de hoy, Pellereti se dirigió a la policía de Luján de Cuyo donde fue atendida por el Director de Tránsito para dar a conocer el accidente inicial, además de iniciar un expediente donde quedarían expuestos los gastos por daños del vehículo por medio de fotos y videos. Como un tema aparte relacionado con la seguridad, la denuncia del robo sería realizada por su esposo.
Ahora estoy un poco más tranquila, pero yo pensé que me quedaba sin hija y sin marido. Los tipos gatillaban y, gracias a Dios, no salió el tiro. Pero, si hubiera salido ¿Qué pasaba? Yo hubiera estado llorando dos personas.