La abogada y candidata a concejal por Protectora Fuerza Política, Luciana Arenas, analizó el nuevo esquema de coparticipación municipal y advirtió que Luján de Cuyo queda entre los departamentos más perjudicados en términos per cápita.
Con el nuevo esquema de coparticipación ya en vigencia, Luján de Cuyo quedó entre los departamentos que menos recursos reciben por habitante en Mendoza. Frente a este escenario, la abogada y candidata a concejal Luciana Arenas, de Protectora Fuerza Política, cuestionó el reparto de fondos provinciales y advirtió que el municipio paga el costo de una fórmula que castiga a los departamentos más poblados.
—¿Cómo queda posicionado Luján de Cuyo con la nueva coparticipación municipal?
—Luján de Cuyo queda claramente en una posición desventajosa si miramos los números por habitante. Somos uno de los departamentos más poblados de Mendoza y, sin embargo, recibimos uno de los coeficientes per cápita más bajos de toda la provincia. Hoy estamos con un índice de apenas 0,0399 por vecino, solo por encima de Guaymallén. Eso significa que tenemos que sostener una enorme demanda de servicios con menos recursos por persona.
—¿Qué implica eso en la práctica para los vecinos?
—Implica más presión sobre el presupuesto municipal. Luján tiene que atender seguridad, servicios, infraestructura, tránsito, espacios públicos y políticas sociales para más de 177 mil personas, pero con una coparticipación que no acompaña ese crecimiento. Cada nuevo vecino cuesta más de lo que el sistema devuelve, y eso se termina notando en la calidad y el alcance de los servicios.
—¿Por qué Luján queda tan abajo en el reparto per cápita?
—Porque la fórmula combina población con otros criterios que terminan favoreciendo a los departamentos más chicos. El 65% se explica por población, pero hay un 25% de distribución equitativa y un 10% de equilibrio financiero que se usaron para compensar a municipios con menos habitantes o menor capacidad fiscal. Esa decisión política benefició a algunos departamentos y dejó relegados a los grandes, como Luján, Maipú o Guaymallén.
—¿Se puede decir que hay municipios claramente beneficiados?
—Sí, desde una mirada estrictamente per cápita el contraste es muy fuerte. Departamentos como La Paz o Santa Rosa reciben entre tres y cinco veces más recursos por habitante que Luján. Entiendo los argumentos históricos sobre extensión territorial o necesidades básicas, pero no se puede ignorar que los municipios grandes también tienen enormes desafíos estructurales.
—Luján es considerado un departamento con actividad económica fuerte. ¿Eso influye?
—Sin dudas. Luján tiene industria, petróleo, vitivinicultura, desarrollo inmobiliario y una base tributaria más sólida que otros municipios. El problema es que esa fortaleza se usa como excusa para justificar que reciba menos coparticipación. Se asume que Luján “puede arreglarse solo”, pero la realidad es que el crecimiento poblacional y urbano genera costos muy altos.
—¿Por qué cree que Luján no encabezó los reclamos cuando se discutió la nueva fórmula?
—Porque los municipios grandes suelen tener poco margen para discutir la lógica redistributiva del sistema. Los reclamos más duros vinieron de departamentos chicos que lograron mayor compensación. Luján quedó en una posición incómoda: pierde en el reparto per cápita, pero no siempre tiene el peso político necesario para torcer esa discusión.
—¿Qué rol debería tener el Concejo Deliberante frente a este escenario?
—Un rol activo y firme. El Concejo no puede ser un espectador. Tiene que exigir transparencia, planificar con responsabilidad y discutir cómo se administran los recursos que llegan, porque son pocos en relación a la demanda. También debe impulsar políticas que fortalezcan los recursos propios sin seguir cargando el peso sobre los vecinos.
—Desde Protectora, ¿qué plantean frente a este esquema?
—Planteamos decir la verdad, aunque incomode. Luján está recibiendo menos recursos por habitante y eso condiciona su desarrollo. Hay que defender los intereses del departamento, exigir una discusión más justa sobre la coparticipación y, mientras tanto, administrar con criterio social y legal cada peso que entra. La política no puede mirar para otro lado.
—¿Este tema será parte de la campaña?
—Absolutamente. Porque la coparticipación no es un tema técnico: define si hay mejores calles, más seguridad, servicios eficientes o no. Y los vecinos de Luján tienen derecho a saber por qué, aun viviendo en un departamento productivo, reciben menos recursos que otros con mucha menos población.