El niño que muriño en Mendoza, de un año y diez meses, estaba internado en el Hospital Notti con lesiones compatibles con el síndrome de niño sacudido. La Justicia avanza sobre su entorno familiar mientras surgen datos clave sobre posibles fallas en la protección estatal.
Un niño de un año y diez meses murió en Mendoza y ocurrió este viernes tras dos semanas de agonía, una pésima noticia que reaviva el debate sobre el maltrato infantil y el papel del Estado en la detección temprana de estos casos. El chico había sido internado el pasado 10 de abril en el Hospital Notti en estado crítico, con lesiones que desde el primer momento encendieron las alarmas del equipo médico.
¿Qué se sabe sobre la muerte del niño en Mendoza?
El pequeño ingresó al nosocomio pediátrico con un cuadro de extrema gravedad. Según los profesionales de la salud, las lesiones detectadas no eran compatibles con una caída accidental, como se habría intentado explicar en un primer momento. Por el contrario, los estudios clínicos revelaron daños cerebrales severos.
Los síntomas observados coincidían con un diagnóstico alarmante: síndrome de niño sacudido, una forma grave de maltrato infantil que suele dejar secuelas irreversibles e incluso provocar la muerte.
A partir de esta evidencia, el hospital activó de inmediato los protocolos correspondientes y radicó la denuncia ante la Justicia de Mendoza, lo que dio inicio a una investigación penal.

¿Qué es el síndrome de niño sacudido y por qué es tan grave?
El denominado “síndrome de niño sacudido” —conocido internacionalmente como shaken baby syndrome— ocurre cuando un adulto sacude violentamente a un niño pequeño, provocando que el cerebro impacte contra las paredes del cráneo.
Este tipo de agresión genera lesiones internas de enorme gravedad, ya que el cerebro infantil es especialmente vulnerable. Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran:
- Hemorragias cerebrales
- Daño neurológico irreversible
- Pérdida de funciones vitales
- Muerte cerebral
Se trata de una de las formas más extremas de violencia infantil, muchas veces difícil de detectar a tiempo si no se cuenta con intervención médica especializada.
¿Quiénes están bajo investigación por el caso?
Tras la denuncia, la investigación judicial se centró en el entorno más cercano del menor. El niño convivía con su madre y la pareja de esta, identificado como Cristian Gonzalo Fragapane, quien fue detenido en el marco de la causa.
En paralelo, el padre biológico del niño —que se encontraba separado de la madre— se presentó ante las autoridades y apuntó directamente contra la mujer por presuntos episodios de maltrato previos.
La Justicia ahora busca determinar el grado de responsabilidad de cada uno de los adultos involucrados, así como reconstruir el contexto en el que se produjeron las agresiones.

¿Hubo señales previas que podrían haber evitado la tragedia?
Uno de los aspectos más sensibles del caso tiene que ver con antecedentes que generan fuertes cuestionamientos. Según trascendió, el niño ya había sido internado anteriormente en el Hospital Notti en al menos dos oportunidades.
Este dato abre interrogantes sobre posibles señales de alerta que podrían no haber sido suficientes para activar mecanismos de protección más efectivos. En este sentido, el foco también se posa sobre los organismos estatales encargados de garantizar la integridad de niños en situación de vulnerabilidad.
Especialistas en infancia advierten que la reincidencia en internaciones por lesiones debe ser considerada un indicador de riesgo alto, lo que exige intervenciones urgentes y coordinadas.
¿Qué puede pasar ahora en la causa?
Con el fallecimiento del menor, la causa judicial podría agravarse significativamente, ya que el delito investigado pasaría a encuadrarse en figuras más severas vinculadas a la muerte por maltrato infantil.
La fiscalía deberá avanzar con pericias clave, entre ellas la autopsia, que permitirá determinar con precisión las causas del fallecimiento y el tipo de lesiones sufridas.
En paralelo, se analizarán antecedentes familiares, informes médicos previos y posibles intervenciones de organismos de protección de derechos para establecer si hubo fallas estructurales que contribuyeron al desenlace.
Un caso que vuelve a poner en agenda el maltrato infantil
La muerte de este niño no solo conmociona por su crudeza, sino que también expone una problemática profunda y persistente. El maltrato infantil continúa siendo una realidad muchas veces invisible, que requiere detección temprana, intervención efectiva y seguimiento constante.
Este suceso vuelve a instalar una pregunta incómoda pero necesaria: ¿se podría haber evitado?