Con la llegada del frío y las bajas temperaturas, es común cerrar ventanas y encender estufas para mantener el hogar cálido. Sin embargo, estas acciones pueden aumentar considerablemente el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono (CO), un gas letal que se convierte en una amenaza silenciosa si no se toman las precauciones necesarias.
El monóxido de carbono es un gas altamente tóxico, invisible e inodoro, que se produce cuando materiales combustibles como gas, madera, carbón o kerosén se queman de manera incompleta. Al ingresar por los pulmones, reemplaza al oxígeno en la sangre, afectando principalmente al cerebro y al corazón. Las consecuencias pueden ir desde síntomas leves hasta cuadros graves e incluso fatales.