El abogado mendocino Rodolfo “Chango” Díaz falleció a los 82 años. Fue ministro de Trabajo durante el gobierno de Carlos Menem, procurador del Tesoro e integrante de la reforma constitucional de 1994. En los últimos años estaba retirado de la actividad política.
Este viernes murió en Mendoza, Rodolfo “Chango” Díaz, figura emblemática del peronismo de la provincia cuyana y protagonista de la política nacional durante la década de 1990. Tenía 82 años. La noticia fue confirmada por allegados del ámbito político, generando repercusiones en distintos sectores del justicialismo.
Díaz fue uno de los dirigentes mendocinos con mayor proyección nacional en los años del menemismo. Abogado constitucionalista, docente universitario y funcionario clave en el proceso de reformas estructurales de la década, su trayectoria combinó militancia, gestión pública y actividad académica.
¿Quién fue Rodolfo “Chango” Díaz?
Rodolfo Díaz nació en Mendoza en 1943 y desarrolló una extensa carrera en el ámbito jurídico y político. Abogado especializado en derecho constitucional, fue profesor titular de Derecho Político en la Universidad Nacional de Cuyo, donde formó a varias generaciones de estudiantes.
Su perfil combinaba el pensamiento académico con la práctica política activa dentro del peronismo. Durante años fue una referencia del justicialismo mendocino y mantuvo vínculos con los principales espacios de poder del Partido Justicialista.
¿Qué cargos ocupó durante el gobierno de Carlos Menem?
Su proyección nacional se consolidó durante la presidencia de Carlos Menem. Primero se desempeñó como secretario y luego como ministro de Trabajo entre 1991 y 1992, en un período atravesado por profundas reformas económicas y laborales.
Su gestión se desarrolló en un contexto de transformaciones estructurales del Estado y del mercado laboral. Sin embargo, su paso por el Ministerio concluyó en medio de tensiones internas dentro del gabinete, especialmente por diferencias con el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo.
¿Qué rol tuvo en la reforma constitucional de 1994?
Díaz fue convencional constituyente en la reforma de 1994, proceso que introdujo cambios sustanciales en la Constitución Nacional, entre ellos la reelección presidencial y la incorporación de nuevos derechos y garantías.
Además, entre 1995 y 1999 se desempeñó como procurador del Tesoro de la Nación, cargo de alta relevancia jurídica dentro del Estado nacional. Desde esa función representó legalmente al Estado en causas de importancia institucional durante el tramo final del menemismo.
¿Cómo continuó su carrera tras dejar la función pública?
Con el cambio de ciclo político a fines de los años noventa, Díaz se fue alejando progresivamente de la actividad partidaria. Si bien mantuvo presencia en debates públicos, adoptó un perfil más bajo en comparación con su etapa de mayor exposición.
En las últimas décadas se dedicó principalmente al ejercicio profesional, con fuerte vinculación al sector energético y petrolero. Su experiencia jurídica lo llevó a desempeñarse como asesor en temas regulatorios y constitucionales.
En 2007 fue incorporado como académico de número en la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, reconocimiento a su trayectoria intelectual y jurídica.
¿Cuál fue su influencia en el peronismo mendocino?
Rodolfo Díaz integró el grupo de dirigentes mendocinos que alcanzaron posiciones estratégicas en la estructura nacional durante los años noventa. Compartió protagonismo con figuras como José Luis Manzano, Roberto Dromi y Eduardo Bauzá.
Ese núcleo tuvo fuerte incidencia en las decisiones políticas y económicas del período. En Mendoza, Díaz fue considerado durante años una referencia doctrinaria dentro del justicialismo, especialmente por su formación constitucional y su mirada institucional.
¿Qué legado deja Rodolfo Díaz?
El fallecimiento de Rodolfo “Chango” Díaz marca el cierre de una etapa generacional del peronismo mendocino con proyección nacional. Su figura quedó asociada a una década de transformaciones profundas en la Argentina, con reformas que aún hoy generan debate.
Más allá de las controversias propias del período que integró, su carrera combinó docencia, gestión pública y práctica profesional, consolidando un perfil técnico-político poco frecuente.
En los últimos años se mantenía alejado del centro de la escena, dedicado al ejercicio del derecho y al asesoramiento privado. Su muerte genera repercusiones en el ámbito político y académico de Mendoza y del país.