En la previa del superclásico mendocino en Primera División, autoridades, jugadores y dirigentes pidieron vivir el partido en paz y sin violencia.
El superclásico mendocino en Primera División entre Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima ya se vive en la Ciudad de Mendoza que fue el escenario este viernes de la antesala de un partido que ya quedó marcado en la historia del fútbol local.
En el Salón Amarillo del municipio, el intendente Ulpiano Suarez encabezó un encuentro con protagonistas de Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima de Mendoza, quienes el próximo domingo disputarán una nueva edición del superclásico mendocino en la Primera División del fútbol argentino.
El clima fue de expectativa, pero también de responsabilidad. Jugadores, dirigentes y autoridades coincidieron en la necesidad de que este partido se convierta en una verdadera fiesta del deporte, sin hechos de violencia y con un mensaje claro hacia la sociedad.
¿Por qué este clásico mendocino es histórico?
El enfrentamiento entre Independiente Rivadavia y Gimnasia no es uno más. Se trata de un hecho poco frecuente: ambos equipos compitiendo en la Primera División del fútbol argentino, lo que potencia la magnitud del duelo.
Este contexto convierte al partido en un suceso de alto impacto deportivo y social. No solo moviliza a los hinchas, sino que posiciona a Mendoza en el centro de la escena nacional. La posibilidad de mostrar un espectáculo competitivo y, al mismo tiempo, ordenado y pacífico, aparece como un desafío compartido.
El propio intendente remarcó este punto al destacar el orgullo de que dos equipos locales sean protagonistas en la élite del fútbol argentino, algo que no ocurría desde hace tiempo.

¿Qué mensaje dieron las autoridades y los clubes?
Durante el encuentro, Ulpiano Suarez fue contundente al pedir que la pasión no se transforme en violencia. Señaló que la expectativa en las calles es enorme y que el desafío es canalizarla de manera positiva.
Desde los clubes, el mensaje fue en la misma línea. Los referentes institucionales coincidieron en que este partido representa una oportunidad única para revalorizar el fútbol mendocino a nivel país.
Dirigentes de ambas instituciones subrayaron la importancia del respeto entre hinchas, jugadores y equipos, entendiendo que la rivalidad debe quedar limitada al plano deportivo.

¿Qué dijeron los jugadores antes del partido?
En la previa, uno de los protagonistas fue Sebastián Villa, quien remarcó la importancia de vivir el clásico con tranquilidad. El delantero expresó que, a pesar de la relevancia del encuentro, lo fundamental es que sea una jornada en paz, especialmente pensando en las familias, los niños y quienes disfrutarán el partido desde distintos ámbitos.
También tomó la palabra Diego Mondino, referente de Gimnasia, quien destacó que este tipo de partidos deben vivirse como una fiesta. Reconoció la intensidad propia de un clásico, pero dejó en claro que todo debe quedar dentro de la cancha.
Ambos coincidieron en que, más allá del resultado, el objetivo es ofrecer un espectáculo a la altura y sin incidentes.

¿Dónde se jugará el superclásico mendocino?
El partido se disputará en el estadio Bautista Gargantini, casa de Independiente Rivadavia. Este escenario será el epicentro de un duelo que promete emociones fuertes dentro del campo de juego y un importante operativo fuera de él.
La elección del estadio también suma un condimento especial, ya que se espera una gran convocatoria de hinchas, lo que obliga a reforzar el mensaje de convivencia y respeto.
¿Qué impacto tiene este partido para Mendoza?
Más allá de lo deportivo, el clásico representa una vidriera para la provincia. Mendoza tendrá la oportunidad de mostrar al país su capacidad organizativa, su cultura futbolera y su compromiso con la convivencia.
El hecho de que dos equipos locales compitan en la máxima categoría no solo eleva el nivel del fútbol mendocino, sino que también genera movimiento económico, turístico y mediático.
En este contexto, el mensaje conjunto entre autoridades, jugadores y dirigentes no es casual: buscan que el superclásico sea recordado por el espectáculo y no por incidentes.
Un llamado a vivir el clásico en paz
El cierre del encuentro dejó una idea clara: el superclásico mendocino debe ser una fiesta. La coincidencia entre todos los actores involucrados marca un camino que ahora también depende de los hinchas.
Con expectativas altas y una provincia pendiente de lo que suceda el domingo, Independiente Rivadavia y Gimnasia escribirán un nuevo capítulo de su historia. La clave estará en que esa historia se viva con pasión, pero también con respeto.