Tras la advertencia pública de Carolina Jacky por una presunta estafa digital con deepfakes donde prometen ganancias diarias de $100 mil, ninguno de los involucrados salió a deslindar responsabilidades. “¿Por qué Caputo, Galperin, Bonelli y Funes de Rioja no dijeron nada?”, se preguntó.
El caso denunciado por la abogada Carolina Jacky por una posible estafa digital que utiliza inteligencia artificial y deepfakes sumó en las últimas horas un elemento que genera aún más preocupación: el silencio absoluto de las figuras públicas cuyos nombres e imágenes aparecen asociados a la maniobra. Pese a la difusión del contenido y al riesgo de que más personas resulten perjudicadas, no hubo aclaraciones, desmentidas ni comunicados oficiales.
¿Cómo es el mecanismo de atracción de la supuesta estafa digital?
La presunta estafa digital denunciada se basa en la difusión de contenidos audiovisuales manipulados mediante tecnología deepfake, en los que se simula la voz y la imagen de reconocidas figuras públicas para dar apariencia de legitimidad a una supuesta plataforma de inversión.
A través de videos y publicaciones en redes sociales, se promete a los usuarios ganancias de hasta $100 mil por día, apelando a la confianza que generan los nombres mencionados.
El mecanismo induce a las víctimas a registrarse, transferir dinero o aportar datos personales sensibles, aprovechando el desconocimiento sobre el uso fraudulento de inteligencia artificial y la falta de advertencias oficiales inmediatas.
Según alertó Carolina Jacky, se trata de una modalidad delictiva en expansión que combina suplantación de identidad, engaño financiero y manipulación tecnológica, con alto riesgo de perjuicio económico y social.

¿Por qué llama la atención el silencio de los involucrados?
Porque ante la circulación masiva de una publicación que podría inducir a error o a pérdidas económicas, se espera una reacción inmediata de quienes aparecen mencionados, aun cuando se trate de una suplantación o manipulación digital. En este caso, ninguno de los señalados hizo declaraciones públicas para deslindar responsabilidades o advertir a la ciudadanía.
¿Qué responsabilidad tienen las figuras públicas cuando se usa su imagen?
Si bien el uso de deepfakes constituye un delito, la ausencia de una aclaración pública puede generar confusión, alimentar la credibilidad de la estafa y exponer a más personas. En contextos de fraudes digitales, el silencio también comunica, y puede ser interpretado como desinterés o falta de compromiso con la prevención del daño.
¿Por qué la situación recuerda al Caso Libra?

El paralelismo surge porque, en el Caso Libra, la difusión pública de una propuesta financiera terminó en un escándalo de alcance nacional, con miles de damnificados y responsabilidades aún en discusión. La falta de respuestas claras en las primeras horas fue clave para que el daño se amplificara, algo que hoy vuelve a preocupar frente a este nuevo suceso.
¿Qué debería ocurrir ahora para evitar más perjuicios?
Especialistas en delitos informáticos coinciden en que, ante maniobras de este tipo, las aclaraciones públicas tempranas son fundamentales. Desmentir, advertir y denunciar no solo protege la reputación de los involucrados, sino que cumple un rol social clave para frenar la estafa y prevenir nuevas víctimas.
¿Cómo actuar ante una presunta estafa digital?
Ante la sospecha de una estafa digital, especialistas recomiendan no interactuar ni compartir el contenido, especialmente si promete ganancias rápidas o utiliza la imagen de figuras públicas. Es clave desconfiar de ofertas que aseguran rendimientos fijos o extraordinarios, como ingresos diarios elevados sin respaldo verificable.
También se aconseja no ingresar datos personales, bancarios ni códigos de verificación, y no realizar transferencias de dinero a plataformas o contactos no identificados. Verificar si existen comunicados oficiales, desmentidas públicas o advertencias de organismos oficiales puede ayudar a confirmar la legitimidad de la propuesta.
En caso de haber sido contactado o afectado, se recomienda guardar capturas, enlaces y mensajes, y realizar la denuncia correspondiente ante la Justicia o las autoridades especializadas en delitos informáticos. Alertar a familiares y conocidos sobre la maniobra también contribuye a prevenir nuevas víctimas.