La reconocida letrada mendocina analiza el modelo económico de Javier Milei y cuestiona el relato del superávit fiscal. Además sostiene que la inflación y la recesión evidencian fallas estructurales del plan.
En lo reciente en Argentina, el concepto de “superávit fiscal” se convirtió en uno de los pilares del discurso económico del Gobierno que conduce Javier Milei, algo que para algunos como Carolina Jacky no pasa desapercibido.
Sin embargo, voces críticas advierten que ese equilibrio de las cuentas públicas podría ser más aparente que real. En diálogo con Noticias Mendoza, la abogada mendocina Carolina Jacky ofrece una mirada dura sobre la situación económica actual, cuestiona el rumbo del plan libertario y plantea interrogantes sobre la inflación, la emisión y el impacto social del ajuste.
¿El superávit fiscal ordenó realmente la economía en Argentina?
—Hace más de dos años nos vienen hablando de “la macro” y de que se logró el tan mentado superávit fiscal. Ahora bien, la pregunta es: si realmente se ordenó la macroeconomía, ¿por qué hace diez meses que la inflación sigue subiendo mientras la recesión avanza sobre amplios sectores?
—El relato oficial sostiene que lo importante era eliminar el déficit para evitar la emisión monetaria. También se nos dijo que la inflación es un fenómeno exclusivamente monetario. Entonces, si no hay emisión, ¿por qué no baja la inflación? ¿Cuándo se supone que eso va a ocurrir?
¿La inflación es solo un fenómeno monetario?
—Cada mes que pasa nos corren la fecha en que la inflación sería “cero”. Esto demuestra que, o bien la teoría aplicada no es correcta, o el diagnóstico fue equivocado. Si la inflación no es solo un fenómeno monetario, entonces el plan económico no está atacando las causas reales.
—Y eso tiene consecuencias concretas: los precios siguen subiendo, el poder adquisitivo cae y la economía no encuentra un punto de recuperación.

¿Quién está pagando el costo del ajuste?
—El Gobierno pidió sacrificio, pero ese sacrificio lo están haciendo los jubilados, las personas con discapacidad, los trabajadores, comerciantes y empresarios. Lo vemos todos los días: cierre de empresas, desempleo y enormes dificultades para llegar a fin de mes.
—Se nos dice que todo esto es “para recuperar Argentina”, pero los resultados actuales muestran otra cosa. Hay un deterioro social muy fuerte.
¿Cómo se construyó el superávit fiscal?
—Cuando uno revisa los datos oficiales, encuentra elementos preocupantes. La recaudación lleva meses de caída en términos reales, la deuda flotante crece y gran parte del supuesto superávit se explica por gastos que el Estado devenga pero no paga.
—Esto significa que el equilibrio fiscal no es genuino. Es un resultado contable que se logra postergando obligaciones.
¿Dónde está el “truco” detrás de los números?
—El Gobierno muestra superávit mientras deja de pagar subsidios al transporte o recorta servicios esenciales como los del PAMI. Eso genera conflictos, paros y afecta directamente a los sectores más vulnerables.
—En términos simples: el Estado traslada su déficit al sector privado. Eso destruye el capital de trabajo de las empresas y frena la actividad económica.
¿Argentina está en estanflación?
—Sí, claramente. Estamos viendo una combinación de inflación persistente con caída de la actividad económica. Es la definición clásica de estanflación.
—Se simula un equilibrio fiscal mientras la economía se contrae. Eso no es sostenible en el tiempo.
¿Existe emisión monetaria en este modelo?
—Sí, aunque no se reconozca abiertamente. La emisión aparece a través de mecanismos financieros: letras, bonos y tasas de interés muy altas que generan compromisos futuros.
—Cuando esos instrumentos vencen, el Estado necesita pesos para pagar. Y si la recaudación cae, esos pesos salen inevitablemente de la emisión.
¿Cuál es su conclusión sobre el modelo económico actual?
—Estamos frente a un esquema que presenta números ordenados en apariencia, pero que en realidad esconde desequilibrios profundos.
—Desde mi punto de vista, este modelo será recordado como una gran estafa: un engaño contable que se sostiene a costa del deterioro económico y social de la población.